*__menu
Entre el Tenis y el Baile, Pete Sampras.
Mi papá era fanático de los saltos de volea de Pete Sampras. Pete era un jugador de tenis profesional. Hasta creo que llegó a ser número 1(uno). Quién sabe qué angelito dirigió su vida al tenis y no al ballet. Como diría mi papá que estudió economía –un costo de oportunidad importante–. (igual él de lo último que quería hablarte era de economía).
Mi angelito ahora era Carlos. Estábamos en una fiesta en el bosque. Él bailaba y esperaba que lo vengan a buscar. Nos cruzamos a su hermana, Rosarito. Su novio también es tenista y muy alto (Martín Estevarena). Martín se llama igual que como se llamaba mi papá y tiene un tiktok con muchos seguidores. Rosarito se lo atribuye a su simetría facial. Una simetría tan fina como la de Carlos o como la de mi papá y un diestro jugando dobles (Martin era zurdo).
Tengo una competencia con mi amigo Simon en nuestra cuenta de tiktok (la cuenta se llama como la banda, @theoysimon). El que primero haga un tiktok que la pegue gana una pitsa. Yo uso todos los recursos a mi disposición. Me encargo de ponerles texto, hashtags y hegemonía a los videos. Puse asi a Carlos y Rosarito a cada uno de mis costados y bailamos una coreo de “Zombi” junto a la pista de baile. Lo termine haciendo un salto de volea como los que hacía Pete Sampras, con las piernas abiertas. O como lo hacía Nicholas Allbrook de Pond, con las piernas abiertas y tocándose las puntitas de los pies en el aire.
Casa de herrero cuchillo de palo. Nada define mejor a mi amigo Carlos. Con Carlos nunca nos peleamos. Por el humo alguna que otra vez. Hay caramelos en la guantera. Estamos en el tráfico. En un sillón. Avanzando como hormigas. Ya está amaneciendo. Subimos una escalera en espiral como dice Luca. Dos estrellas chocan y se caen al mar. Escuchamos John Martyn llegando a casa. Un disco en vivo que se llama “The Smiling Stranger in Bremen”. Carlos es fanatico. FIN.